Por: Juan Pablo Kryskowski (Politólogo -UBA; Investigador especializado en historia política argentina, en particular en el peronismo; Colaborador en la investigación del libro Conocer a Perón de Juan Manuel Abal Medina (padre), editado por Planeta (2022); Autor de diversos textos sobre la historia argentina —principalmente sobre el movimiento justicialista—; Colaborador en medios como Caras y Caretas y Revista Panamá; Ponente en Congresos de Estudios sobre el Peronismo; Administrador de un valioso archivo periodístico sobre la historia del peronismo; Activo divulgador en redes sociales, especialmente en su cuenta de X @jpkrysko, donde comparte documentos históricos, análisis y materiales gráficos vinculados al justicialismo).

Perón, por su carácter de gran líder popular, ha generado todo tipo de disputas. De dirigentes a autores, de funcionarios a gremialistas, muchos moldearon su propio Perón.
Para acercarse a que pensó y que hizo durante su largo protagonismo en nuestro país (estuviera o no en el) una de las mejores maneras de evitar distorsiones y errores es ir a las fuentes originales. Es decir, las palabras y los hechos que protagonizó directamente.
GOBIERNOS JUSTICIALISTAS: EL DEPORTE COMO FACTOR DE UN PROYECTO NACIONAL
El deporte era considerado un elemento no menor para los cimientos y el desarrollo del proyecto nacional. Desde la formación infanto-juvenil a la vez vinculada con el desarrollo de la salud pública como otro de sus pilares, el deporte era considerado formador de los argentinos que tendrían responsabilidades futuras, desde los obreros hasta los dirigentes. Mientras esa preparación sucedía, eran considerados “los únicos privilegiados”.
Los Juegos Evita son una marca imborrable en esa promoción conjunta del deporte y la salud. El énfasis en el deporte amateur tuvo allí su muestra más acabada y a la vez eran un instrumento muy importante para conocer las condiciones sanitarias de una parte de la población, a partir de los exámenes que habilitaban la participación de niños y adolescentes en los Juegos. Estos se iniciaron en 1948 como una competencia futbolística circunscripta a Capital Federal y sus alrededores, pero en 1949 ya llevaron el nombre de Evita y se empezaron a ampliar en tres aspectos: lo que abarcaban territorialmente; la participación de niñas y la cantidad de deportes que eran incluidos en las competencias. Esta ampliación llevó a que se extendiera notablemente la cantidad de niñas y niños con exámenes sanitarios actualizados.

Los gobiernos justicialistas ayudaron muy diversas iniciativas deportivas, colectivas e individuales. Se destacan los primeros Juegos Panamericanos que se realizaron durante la primera presidencia de Perón, en 1951. Otro jalón importante fue, poco antes, la realización del primer mundial masculino de basquetbol, que ganó la representación local. La ayuda financiera a grandes pilotos del automovilismo y notables atletas llevó a que el talento que tenían pudiera desarrollarse con mayores posibilidades. Fangio, quíntuple campeón mundial de F1, es una clara muestra de ello. Más allá que este mismo luego negara que hubiera sido ayudado financieramente.
Los Juegos Olímpicos de 1948 fueron un punto casi insuperable en la producción deportiva argentina, con su máxima expresión en el triunfo de Delfo Cabrera en la maratón, la competencia que cierra la cita que se da cada cuatro años. Por otra parte, la identificación de algunos deportistas con el peronismo les valió ser marginados de la práctica activa de disciplinas en las que se destacaban, siendo los casos más emblemáticos los de la tenista Mary Terán de Weiss y los de integrantes del equipo campeón mundial de básquet, entre muchos otros.
Cabe mencionar que hubo una revista claramente identificada con el peronismo que se llamó Mundo Deportivo, cuyas ediciones le daban un lugar privilegiado a los eventos promovidos oficialmente y a la vinculación del presidente (y de Evita, entre otros) con los deportes en general. Se sumaba así a la serie de revistas del mismo tono: Mundo Argentino (creada anteriormente) Mundo Infantil, Mundo Radial, Mundo Agrario y hasta Mundo Atómico. Y por supuesto, Mundo Peronista, que salió desde 1951 hasta setiembre de 1955, el mes del golpe.
Otro plano de esa ayuda fue el financiamiento de grandes obras para el crecimiento de los clubes o para la promoción del deporte. Fueron muy numerosos los créditos para la creación o remodelación de estadios, así como las cesiones de terrenos para esos emprendimientos. Ya sea a nivel de gobiernos nacionales como provinciales, la mayoría de las instituciones recibieron ayuda. Otra de las grandes obras de sus primeros gobiernos fue el Autódromo de la ciudad de Buenos Aires, que recibió en esos años las primeras carreras de F1 en nuestro país.
El tema al que nos referiremos se vincula con otra gran pasión popular de los argentinos: el fútbol. El General se vinculó con los deportes de distinta manera, desde su juventud como deportista destacado dentro de las filas del Ejército (como esgrimista estuvo a punto de participar en los Juegos Olímpicos de 1924) hasta la gran promoción del deporte aficionado y profesional durante sus tres gobiernos.
¿DE QUIEN ERA HINCHA?
Trataremos un punto que no ha sido decisivo para el país, ni mucho menos, pero que dada la magnitud del personaje también ha generado su discusión. Cuando se trata de grandes fenómenos populares las polémicas a veces se prolongan, fruto de lo que esos fenómenos generan. Pensemos que el peronismo, a 51 años de la muerte de su líder, sigue siendo un factor central para propios y extraños.
Desde un punto antes mencionado de la acción estatal, la ayuda económica a los clubes, nace una confusión sobre las simpatías futbolísticas de Perón.
El General era hincha de Boca. La difundida y errónea creencia de que era de Racing nace de la gran ayuda que el club de Avellaneda recibió por parte del gobierno justicialista, que le permitió construir su nuevo estadio. El ministro de Hacienda desde 1946 hasta 1952, Ramón Cereijo, fue un economista muy vinculado a la Academia. Al punto de ser parte de la dirigencia del club hasta los años 70, incluso como candidato a presidente. De sus gestiones nació el crédito para la construcción del estadio Presidente Perón, inaugurado en 1950. Durante esos años, otros dos estadios nuevos fueron nombrados de forma parecida. El de Instituto de Córdoba, Juan Perón y el de Sarmiento de Junín, Eva Perón.
Durante sus primeras presidencias, Perón no hizo mención alguna de sus simpatías futbolísticas. Visitó repetidamente muchos de los estadios del país, ya fuera por actividades organizadas por el gobierno o instituciones cercanas o por otras competencias deportivas. Desde los mencionados Torneos Evita que se realizaban en diversas canchas, cuyas finales se disputaban en lo que hacía al futbol en los estadios de los clubes más populares, hasta la concurrencia ocasional a partidos de distinto calibre como a las innumerables ocasiones en las que visitó el Luna Park para ver el que probablemente, junto con la esgrima, fuera su deporte favorito: el boxeo. Pero también fue a ver cantidad de competencias de atletismo, de tenis, de básquet, de remo, de rugby, de vela y hasta de pato y polo.
Específicamente a La Bombonera concurrió varias veces siendo presidente. Incluso hay una visita previa muy poco después de asumir como Secretario de Trabajo y Previsión cuando se organizó una fiesta musical allí, a fines de 1943
Entre las concurrencias ya como jefe del Poder Ejecutivo, se pueden mencionar algunos partidos en los que jugó Boca. El primero de ellos fue el 31 de agosto de 1947, en un empate 1-1 contra Racing, donde izó la bandera y dio el puntapié inicial, acompañado por el vicepresidente Jazmín Hortensio Quijano; y los ministros Angel Borlenghi (Interior), Ramón Cereijo (Hacienda) y Carlos Emery (Agricultura); los entonces secretarios Ramón Carrillo (Salud Pública) y José Constantino Barro (interino de Industria y Comercio); el presidente del Consejo Económico Nacional Miguel Miranda; el administrador general de Correos y Telecomunicaciones y presidente de la AFA, Oscar Nicolini; el presidente de YPF Ramón Albariño y el intendente de la ciudad de Buenos Aires Angel Siri. Perón recorrió el campo de juego, saludó a cada uno de los jugadores y al árbitro y en el entretiempo en una sala interna presenció una tenida de esgrima. En una de las fotos se lo ve acompañado por el capitán de Boca, José Marante
Otros dos ejemplos de visitas a ver a Boca son los del 16 de mayo de 1948 en lo que fue derrota por 2-1 ante Rosario Central, ocasión en la que fue acompañado por el canciller, Juan Atilio Bramuglia, recibiendo ambos banderines del local; y el 12 de febrero de 1953 en un partido nocturno del Xeneize ante el Hajduk Split de Yugoslavia, 1-1, en el que se inauguró la iluminación artificial y el tercer piso del estadio. Se puede agregar en 1951 la visita para presenciar las finales de los torneos Evita –el partido definitorio lo jugaron Formosa y Santa Fe-, donde izó la bandera nacional con Evita y Héctor Cámpora (entonces presidente de la Cámara de Diputados) a su lado. De allí proviene esa foto en la que está saliendo del túnel por el que salían para disputar cada encuentro los jugadores de Boca.
Por otra parte, circula una imagen en la que se lo ve gritando un gol de Boca en un clásico que terminó 3-2 en el Monumental. A ese partido asistió el 19 de julio de 1953 junto al enviado del presidente estadounidense Dwight Eisenhower, su hermano Milton y otros dirigentes peronistas. Sin embargo, por el contraste de las fotos, todo indica que la imagen de Perón celebrando corresponde en realidad al partido disputado en el mismo estadio el 14 de mayo de ese año, cuando Argentina venció a Inglaterra por 3-1.
El 14 de noviembre de 1954, el entonces Presidente recibió en Casa Rosada al plantel campeón. 3 días antes, Boca había vencido 1-0 a Tigre en La Boca y después de 10 años había logrado una nueva estrella, desatando una fiesta inolvidable.
DE BOCA
Como es sabido, Perón partió a su destierro en octubre de 1955, días después del golpe de estado contra el gobierno constitucional. Estuvo fuera del país algo más de 17 años. Su periplo comenzó en Paraguay, siguió en Panamá, Venezuela, República Dominicana y finalmente España, donde llegó en marzo de 1960. Allí estuvo más de doce años, allí también entre otras muchas conversaciones, contó sobre sus gustos futbolísticos.
Se han mencionado varias veces las declaraciones de Antonio Cafiero y del propio Cereijo respecto a este tema. A continuación mencionaré testimonios, incluyendo los del propio Perón, sobre su cercanía con Boca.
Ya en 1956, cuando Huracán se encontraba de gira por Centroamérica, varios de sus jugadores fueron a visitar a Perón en Panamá: Elio Montaño, Onzari, Leone y Silva. A un lado de la foto que ilustra la tapa de la revista “Así” del 21 de marzo de 1956[1] (“Montaño relata su visita en Panamá” era el titulo), se dice, en el tono de muchas similares de la época: “Elio Montaño, el crack de Huracán que visitó al ex dictador en Panamá, relata para ¨Así´ detalles interesantísimos de la entrevista, que tuvo lugar en una habitación del Hotel Washington, en presencia de dos soldados norteamericanos armados con fusiles ametralladoras”
Montaño había jugado pocos años antes en Boca y había convertido uno de los goles en la mencionada victoria en cancha de River.

La nota, desarrollada en las páginas iniciales, comenzaba con este relato “Cuando la delegación del Club Atlético Huracán, en gira por diversos países de América, se encontró de paso por Panamá, cuatro de sus jugadores sin expresárselo a ningún miembro directivo ni al resto de la embajada, emprendieron un viaje de 45 minutos en un automóvil y se trasladaron hasta el Hotel Washington, donde se encuentra el presidente depuesto (…) Tal conducta, conocida de inmediato entre nosotros, motivó una investigación y trajo aparejada una drástica sanción asumida por las autoridades de la institución de Parque de los Patricios. Montaño fue suspendido y además se le restó la chance de participar defendiendo los colores argentinos que fueron citados para intervenir en el torneo de México”
Se informaba que estaba desvinculado, o por desvincularse del club y que se había acercado a la redacción de la publicación. “Yo no he querido hacerle daño a nadie, absolutamente a nadie” eran las primeras palabras.
Entre otras consideraciones sobre el encuentro que habían tenido, contó que había conversado también de futbol con el General y que este le dijo que “seguía siendo de Boca”. Lo cual indica que para la época ya se sabía sobre ese sentimiento del líder exiliado. Por otra parte, es valorable que en un contexto adverso, signado por el auge del antiperonismo más duro (fue dos semanas después de la puesta en vigencia del decreto 4161) el jugador recibió una dura sanción por la visita.
En el reportaje, se daba este intercambio
“-¿Cuánto tiempo estuvieron con el presidente depuesto?”
“-Creo que algo así como una hora quince minutos”
La nota agrega “La conversación de Montaño es agil y desordenada. Pasa de un tema a otro. En lo que podríamos denominar como recuerdo general de ´todo esto´, de pronto informa
“-Nos dijo que él seguía siendo hincha de Boca Juniors y que a mí me había visto jugar contra el Rapid de Viena en La Bombonera, y aunque tarde, aprovechaba la oportunidad para felicitarme”
Las siguientes referencias halladas son de 1964 y remiten a declaraciones de Perón, que por entonces ya hace varios años estaba instalado en Madrid. Primero en el diario “Crónica” a comienzos de setiembre y nuevamente en la revista “Así” que dirigía Héctor Ricardo García, el 29 de setiembre se publicó un largo reportaje[2], realizado en la residencia de Puerta de Hierro. Recordemos que ese año, en enero, Perón declaró que ese sería el año de su regreso y se estaba, al momento de la nota, cerca de la fecha emblemática del justicialismo. Finalmente, como se sabe, comenzando diciembre, intentó volver acompañado por una reducida comitiva y por pedido expreso del gobierno de Illía a su par brasileño (el dictador Castelo Branco), el avión fue detenido en Rio de Janeiro y tras estar detenidos durante una jornada, los viajeros fueron devueltos a España.
En la bajada de la nota, entre lo que se destacaba decía “Afirmó que es hincha de Boca y que suele ver los partidos del campeonato español por televisión. Hizo votos por el triunfo de Independiente”.
En la nota, se explayó sobre varios temas, entre ellos la actualidad del fútbol. Boca había estado de breve gira, por la Copa Ramón Carranza. Uno de los subtítulos es “Hincha de Boca”.
La nota dice “Perón es hincha de Boca. Así lo afirmó al comentar la doble derrota del cuadro argentino en España”
“-El hecho de que Boca perdiera ante el Betis, no solo la sentí como simpatizante de ese club, del que soy hincha hace muchos años, sino que me costó pagarle una apuesta a mi jardinero, un español que es ´rabioso´ simpatizante del Betis”

“Luego, hablando siempre de deportes, y soslayando temas candentes, comenzó a ocuparse del Real Madrid”
“-Los merengues están bastante flojos, y creo que fue un error dejar ir a Di Stéfano, que aún podía ser útil como jugador y conductor del conjunto”
Otro subtitulo era “Primeros”. Le preguntaron si seguía de cerca la marcha del campeonato argentino, a lo que respondió “Claro que sí. Todo lo nuestro me interesa y lógicamente también el futbol. Estuve leyendo en el diario ´Marca´ un comentario sobre la última jornada del campeonato de primera en la que Boca venció a San Lorenzo y empató River. Estoy muy contento de que sigamos primeros”. En ese 1964, Boca fue el campeón.

Años después, y ya muy cerca del ansiado retorno, el General volvió sobre el tema, en medio del festejo de su cumpleaños número 77, celebrado en la mencionada residencia de Madrid, el 8 de octubre de 1972. Rodeado de sus allegados y de ocasionales visitantes, durante una reunión en la que se ratificó su regreso a Argentina en el mes siguiente, dio una nota al enviado del diario “Crónica”, el periodista Eduardo Rafael.
Tomamos un fragmento de la larga nota: “En medio de la charla, Perón confesó ser hincha de Boca. Dijo textualmente: ¨Soy de todos los equipos un poco, pero antes, cuando podía, era de Boca. Con Armando[3] yo no estoy de acuerdo, con Boca si´. Rucci[4], que estaba a su lado, comentó que “la CGT está también de acuerdo con la hinchada, pero no con los de arriba”

Ya en la Argentina, en medio de la estadía que tuvo desde el 17 de noviembre hasta el 14 de diciembre de 1972, en una de las tantas visitas que tuvo en la residencia de la calle Gaspar Campos (en Vicente López) recibió a parte del plantel campeón de San Lorenzo de Almagro.
Encabezados por su goleador José Sanfilippo (que había integrado la comitiva que acompañó a Perón en el avión de Alitalia en su regreso del noviembre) fueron acompañados por Rucci, simpatizante de San Lorenzo. Cuando estaban llegando a la casa, los periodistas los abordaron y le preguntaron al gremialista si querían convencer a Perón de pasar de ser hincha de Boca a ser de San Lorenzo, en medio de risas.
Perón finalmente volvió a la Presidencia del país, al ganar las elecciones en setiembre de 1973 con el 62 por ciento de los votos. Ya entonces estaba enfermo y murió el 1 de julio de 1974, lo que ocasionó una enorme despedida popular.
Por entonces, se estaba disputando el Mundial en Alemania Federal. Argentina tenía por jugar el último partido de la ronda semifinal, que por entonces se jugaba en dos grupos (así fue en esa edición, en Argentina 1978 y en España 1982) Iba a enfrentar a la República Democrática Alemana, estando ya ambos equipos sin posibilidades de acceder a la final.
En ese Mundial se dio un hecho único. Dos días después de la muerte de Perón, se estaban disputando dos partidos del otro grupo semifinal: en Frankfurt, el local frente a Polonia y en Dusseldorf, Suecia ante Yugoslavia. A los 10 minutos de iniciados los encuentros, ambos fueron interrumpidos para cumplir un minuto de silencio en homenaje al líder fallecido.
La delegación argentina asistió a una misa en homenaje y hubo numerosas declaraciones de dolor por su deceso. En medio de todas esas expresiones, rescatamos un cable de France Press, fechado el 2 de julio de 1974 en Hubbelbath. Rubén Glariá[5] contó sobre aquella visita del plantel de San Lorenzo mencionada anteriormente.
Entre otras cosas recordaba que Perón le dijo que el futbol argentino tenía que cambiar si quería competir con el europeo en rapidez y fuerza y ratificaba que “Aunque lo guardaba en secreto, el general era hincha de Boca Juniors. Yo creía que era más bien de Racing y se lo pregunté. Sonriendo, contestó que su equipo era Boca Juniors”.

Para finalizar, un recuerdo personal.
Hace unos años, trabajé en la investigación previa al libro “Conocer a Perón” de Juan Manuel Abel Medina (padre)[6]. Lo entrevisté muchas veces en su casa y en su estudio de abogado y entre tantas cosas que hablamos, una vez se me ocurrió preguntarle si en alguno de sus tantos encuentros con Perón entre 1972 y 1974 le había preguntado de que cuadro era hincha. Sonriendo, me dijo “El General era de Boca”. Entonces, con su tono tranquilo, me preguntó de quién era hincha y le dije “Del mismo que el General, de Boca”.
[1] Número 20
[2] Revista Así, número 424
[3] Alberto J Armando era el presidente de Boca desde 1960 y se había ubicado políticamente cerca del candidato del gobierno militar de Lanusse, el brigadier Ezequiel Martínez. Paradójicamente, después del golpe de 1955 sus bienes habían estado interdictos. Ya había sido anteriormente presidente del club de la Ribera y lo sería hasta 1980
[4] José Ignacio Rucci era el secretario general de la Confederación General del Trabajo y provenía del sindicato más poderoso por entonces, la Unión Obrera Metalúrgica. Fue asesinado el 25 de setiembre de 1973 por la organización Montoneros
[5] Años después, Glariá fue intendente del partido de San Miguel, en la provincia de Buenos Aires y por el Partido Justicialista.
[6] Juan Manuel Abal Medina (1945/2025) fue secretario general del Movimiento Nacional Justicialista entre 1972 y 1973

