EL DEPORTE SOCIAL, OPORTUNIDAD PREVENTIVA Y PASTORAL EN LOS BARRIOS POPULARES
Por: Pablo Filipi (Coordinador Nacional) y Juan Manuel Gauna (Director Nacional) de la Unión de Clubes Parroquiales.

Nos identifica una mística inculcada por la obra de los curas villeros, esa Iglesia en salida, que nos compromete como dirigentes deportivos y culturales, al ver su pies embarrados siendo pastores con olor a oveja que entiende, viven y acompañan la organización comunitaria.
Dentro de la consigna CAPILLA – COLEGIO – CLUB, el movimiento nacional de clubes parroquiales sostiene una propuesta concreta en los barrios populares y villas de nuestro país.
Si bien son muchas las experiencia históricas, como por ejemplo la de los salesianos de Don Bosco en sus patios y oratorios festivos, en los últimos años el desarrollo territorial de la UCP viene crecimiento exponencialmente de la mano del surgimiento de muchas propuestas con el formato de promoción del deporte como respuesta de una Iglesia que vive en las barriadas , que entiende la promoción de derechos como punto de partida, frente a necesidades no resueltas en medio de condiciones de pobreza estructural creciente, el descarte, el estigma social y la falta de programas inteligentes e integrales por parte de las políticas públicas que se constituyan como verdaderas oportunidades de desarrollo.
Nuestra misión nos lleva a impulsar, promover y acompañar los espacios que surjan como clubes, talleres educativos y culturales o ligas deportivas formativas que nacen como elemento integrador comunitario, siendo extensión del acompañamiento pastoral de las parroquias a las familias en barrio populares, definiendo así el espíritu y vocación del movimiento de clubes parroquiales a lo largo de nuestro país.
¡EL DEPORTE Y LA CULTURA COMO OPORTUNIDAD PARA LLEGAR ANTES! Al rodar la pelota o practicar un instrumento pueden pasar muchas cosas, se gana, se pierde, se alcanzan anhelos, se frustran expectativas, se disfruta, se padece, nos reímos y lloramos, nos alientan desde la tribuna, nos abuchean o nos presionan, nos alegramos o entristecemos, se pueden transmitir valores de los buenos y de los otros, se generar vínculos saludables entre las personas o no tanto. Que el deporte transforma está muy claro, dónde avanza y se accede a jugar y hacer deporte algo puede cambiar, el deporte como herramienta formativa es una verdadera oportunidad de transformación cultural. La complejidad y criticidad de la vida en los barrios, nos fue marcando la cancha e hizo que veamos la necesidad de no ser pasivos ante el rodar de la pelota, sino a profundizar el alcance de las propuestas formativas en clave de construcción colectiva, es por eso que podemos afirmar que NO ALCANZA CON QUE LA PELOTA RUEDE. La realidad de muchos niños y niñas de los barrios vulnera sus derechos, los descarta y olvida, tenemos claro que los valores que transmite el deporte dependen de quienes impulsan cada taller, los profes y el ámbito que estos proponen.
La propuesta de los clubes de las parroquias se sostienen a partir de un método de abordaje comunitario basado en las 3 “P” PROMOCION-PREVENCION-PASTORAL que a partir de la formación de líderes positivos, mediante el deporte y la cultura, encabezan la tarea formativa y pastoral orientada estratégicamente hacia la intervención temprana y la promoción de la salud garantizando acceso al deporte, la expresión artística y el juego seguro como elementos fundamentales del desarrollo integral de cada persona.
¡UN MOVIMIENTO DEPORTIVO QUE CRECE DESDE LA FE!
Los clubes de los que no tenían club- Ya somos más de 88 clubes en nuestro país que trabajan y se congregan bajo la mística de promover la pastoral deportiva. Fieles a la misión pastoral y ejemplo de servicio de los Sacerdotes de las villas y barrios populares y con el acompañamiento de Cáritas nacional, el equipo de animación de la UCP a nivel federal trabaja en diferentes líneas de acción concretas que puedan contribuir en el impulsó, desarrollo y sustentabilidad de la tarea preventiva de nuestros clubes y ligas deportivas formativas.
Creemos que esas semillas que proponen la cultura del encuentro y nos van haciendo sentir Iglesia darán fruto en el fortalecimiento de la comunidad. Con la profunda convicción de que acompañar a la niñez en su desarrollo saludable es defender, en definitiva, la soberanía y el futuro de nuestra patria, decimos UN PIBE MÁS EN EL CLUB, ES UN PIBE MENOS EN LA CALLE.


